El problema de la basura en el Distrito Nacional fluctúa entre la pobre recogida en algunos sectores y la falta de conciencia ciudadana en otros. La situación degenera en cúmulos con tiempo sin recoger y en los que aparecen poco después de la retirada. Esto deteriora el entorno, pero sobre todo, representa un riesgo para la salud.
Durante un recorrido de este medio en los barrios del Ensanche la Fe, Quinto Centenario, Villa Consuelo, Villas Agrícolas y Cristo Rey, se veía la presencia de montones de basura en distintos puntos y de aguas residuales que permanecen estancadas en algunas calles, y que generan malos olores y deterioran las condiciones del entorno.
En unos sectores llaman al Ayuntamiento a recoger los desechos. Sin embargo, al consultar a residentes de las zonas referidas sobre la labor de los camiones del Ayuntamiento del Distrito Nacional, aseguraron que pasan con frecuencia y que el problema radica en la conciencia ciudadana.
Comunitarios expresaron que poco después de que los recolectores abandonan la zona, comienzan nueva vez a acumularse fundas, desperdicios, cartones y otros desechos.
El panorama pone en evidencia que el problema de la basura no se limita a la frecuencia con la que es recogida, sino que también está relacionado con los hábitos de una parte de la población, así como un régimen de consecuencias débil o inexistente.
“El desorden viene de la gente porque el camión de la basura viene hasta dos y tres veces a recoger por todos lados. El problema es la gente que tira la basura a cualquier hora y en cualquier esquina”, expresó Alexandro Almonte.
Los comunitarios reconocieron que existe una responsabilidad compartida y criticaron la falta de disciplina de quienes arrojan basura en la vía pública, incluso en espacios donde hay contenedores.
“Nosotros tenemos un tanque de basura ahí afuera y la gente sale de sus edificios con sus desechos y ponen la basura afuera como quiera”, denunció Almonte.
A esto se suman también la presencia de aguas residuales en determinados tramos, que permanecen apozadas en las calles y se mezclan con los desperdicios, agravando así las condiciones de salubridad y creando un ambiente poco adecuado para quienes viven o transitan con frecuencia estas zonas.
La permanencia de los vertederos improvisados en mayoría de los barrios del Distrito Nacional pone de relieve la necesidad promover una verdadera cultura de limpieza y convivencia urbana. Comunitarios de barrios afectados por cúmulos de basura opinan que las autoridades deben aplicar sanciones.